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26 de octubre de 2015

Azrael: El Ángel de la Muerte



De todos los seres paranormales y criaturas que la mitología y la literatura han relatado, el más temido de todos es la Muerte, un espectro que está en contacto con la humanidad desde tiempos inmemoriales. Los antiguos hebreos le llamaban Azrael, un ángel de Dios, no obstante, su existencia en la memoria de la humanidad es mucho anterior.
Azrael es un tipo de ángel tanto en el Islam como en la religión Sij, no obstante en ninguna se le menciona expresamente. En el Corán aparece mencionado como Malak al-Maut, que significa “Ángel de la Muerte”. En la angelología (estudio de los ángeles) de los cristianos, es el encargado de recoger las almas de los muertos o moribundos y las transporta hasta su recompensa eterna. Hay quienes afirman que es el primer ángel creado por Dios con su propio ser, y se le asignó a la parte del cielo más cercana a la Tierra, conocida como el Tercer Cielo. Su nombre en hebreo significa “A quien Dios ayuda”. Aunque no se le menciona expresamente en la Biblia, Azrael aparece en los textos semíticos más antiguos, donde se le menciona como el “siervo más fiel” de Dios, e incuestionablemente sujeto a la voluntad del Todopoderoso. Los místicos judíos primitivos lo relacionaron con la encarnación del mal, aunque no se le tiene como un ángel malvado o caído.
No existe una descripción concreta de Azrael, no obstante los detalles están presentes en muchas culturas. Hay pueblos que afirman que posee cuatro caras y más de cuatro mil alas, con un cuerpo compuesto por una serie de ojos y lenguas; otros lo grafican como un anciano apoyado en un bastón resistente; otros en tanto lo ven como una sombría figura vestida de negro, con una calavera por rostro o sin rostro, cargando una guadaña con la que cosechar o cortar la vida humana, según Dios mande. Es este aspecto el que le ha dado el apodo de “La Parca”, tal como aparece en los cómics y en las películas. A diferencia de los ángeles caídos, Azrael generalmente es una figura tranquila, con voz suave, que lleva a los muertos al otro mundo de forma apacible.
En otros aspectos menos conocidos, los nativos de América del Norte arrancaban el cuero cabelludo de sus enemigos, pues creían que así impedían su resurrección, pues el recolector sobrenatural de su religión se llevaba las almas a la otra vida tomándolas por el pelo, con lo cual se aseguraban que sus enemigos vagaran atrapados y sin rumbo por toda la eternidad.
Otro aspecto poco conocido es el de los bereberes de las montañas del Rif de Marruecos, quienes se afeitaban la cabeza como símbolo de virilidad, en tanto se aseguraban de llevar un candado, cadena o cuerda en torno a su cabeza para que la Muerte pudiese levantarlos en el momento de la muerte y llevarlos al paraíso.
Aunque es clasificado como un ángel, hay quienes dicen que Azrael tiene un origen humano,relacionándosele incluso con el profeta hebreo Esdras, quien originalmente era un sacerdote íntimamente relacionado con el sacrificio humano y, posteriormente, fue llamado por Dios para llevar también las almas humanas.
Hay quienes afirman que antiguos magos descubrieron que Azrael era el ángel más fácil de invocar para ayudarles en su trabajo.
A pesar de su apariencia dulce, es un ser que la mayoría desea evitar.

18 de octubre de 2015

El Hombre Lobo: Una clásica maldición de Halloween

Imagen en cerámica "El niño y el lobo"
De todos los animales posibles, el lobo ha sido seleccionado desde tiempos inmemoriales para ser una de las mayores de las maldiciones del hombre. De todas las criaturas peligrosas y poderosas que existen en la naturaleza, el lobo ha sido aquel que ha encarnado muchos de las principales temores de los hombres, asechándolos para cometer actos de una ferocidad innombrable, lo cual ocasiona su persecución por la humanidad en una batalla casi por la supervivencia de ambas especies. Es el animal destinado por la mitología y la literatura a cazar y destruir a los hombres,
Se cree que el lobo fue escogido por haber habitado la mayor parte del mundo en un pretérito remoto, azotando a las primeras comunidades rurales, matando animales y condenando a los campesinos al hambre y la necesidad. También se alimentaba de muertos abandonados por las guerras, las enfermedades, las hambrunas... En un mundo aún más inhóspito, cruel y brutal de lo que es hoy, el lobo podía ponerle un fin aún más cruel: por esto era tan temido.
Los antiguos mitos griegos y escandinavos ya registraban la existencia de los hombres lobo, sin embargo es durante la Edad Media cuando el mito toma una forma más concreta y definida, por ejemplo, es aquí en donde se establece que la maldición es adquirida a causa del maleficio de bruja o un pacto diabólico, en donde si su presa no muere, contrae la afección por la mordida producida durante el ataque. Es esta similitud con los vampiros que normalmente trae la relación establecida entre ellos, comúnmente de servidumbre por parte del licántropo (hombre lobo).
La Inquisición persiguió duramente a quienes sufrían esta metamorfosis, y asoció a los vagabundos, antisociales y locos con los hombres lobo. En muchas comunidades se le tenía pavor y pena a la bestia cuando se hallaba en su forma humana, pues solía tratarse de un vecino víctima de la maldición o locura, pues desde tiempos remotos se les asociaba con los dementes.

Durante los siglos XVI y XVII Francia vivió una plaga debido a la licantropía, proliferaban las historias en su terreno, teniendo a todos sus poblados atentos ante una amenaza semejante. La mayoría de los ataques se concentraban en la campiña, aunque algunos conseguían llegar a París. Uno de los hombres lobos más famosos de Francia fue Jean Grenier, de trece años, quien fue capturado y enjuiciado por sus crímenes. Posteriormente fue condenado y murió en prisión a los diecinueve años. Por aquella época, otros Estados que tenían grandes problemas con los hombres lobos fueron los que actualmente conforman el territorio de Alemania, en donde se dio captura a Peter Stubbe, cuya historia se comenzó a vender como folleto.
Muchos Estados preocupados por la situación, crean los Tenientes de Lobería, oficiales del Estado encargados de dar caza y captura (cuando no la muerte) a los lobos, trabajaban con toda la eficacia posible, no obstante se veían continuamente sobrepasados. El caso más emblemático de esto es "La Caperucita Roja", que producto de la deformación del tiempo y el relato oral terminó convertido en un relato infantil, principalmente gracias a la ayuda de los hermanos Grimm y Charles Perrault.
A mediados del siglo XVIII Francia alcanza la cima de la psicosis de los licántropos con la aparición
de la "bestia de Gévauden", un lobo de proporciones gigantescas. Se cree que su tamaño se debe a que era una cruza con oso; que parecía enorme por llevar una armadura puesta por su dueño, quien utilizaba al animal para aterrorizar a la gente y obtener beneficios. Este animal mató a 121 personas en tres años. El misterio jamás fue resuelto, sin embargo se ha especulado que se trataba de varios lobos, o que en realidad podría ser un sangriento y brutal asesino en serie. Después de la bestia de Gévauden comenzó a menguar el "Era de los lobos" en Francia.
En los países vecinos también se registraban ataques de licántropos, aunque con variantes propias propias del lugar. España y Portugal sumaron a la tradición nuevas características para la transmutación: el séptimo hijo de una familia es el destinado a ser hombre lobo, lo cual se descubre cerca de los trece años, cuando pasa de niño a adolescente. En algunos casos, se trata del noveno y tiene que ser el último de la línea de varones, no obstante les siga a niñas. La fecha también es algo crucial, pues en estos mismos países se habla de que será hombre lobo el séptimo hijo nacido en Nochebuena. Si bien esto acota bastate las posibilidades, no evita la dificultad de nacer siendo un hombre lobo, aunque en todas las regiones mantiene intacta la tradición de la mordida para contagiar y traspasar la maldición.
A pesar de toda esta riqueza, la leyenda recién ingresa propiamente a la literatura en el siglo XIX, aunque no sería ahí su punto de mayor impacto, a diferencia de lo ocurrido con el vampiro en "Drácula" de Bram Stoker. El hombre lobo se consagraría en 1941 y gracias a la película "The Wolf Man" de George Waggner, en donde también incorpora dos nuevos elementos: el que la metamorfosis ocurra solamente en noches de luna llena, y la necesidad de las balas de plata para matarlo.
Si bien la licantropía no produjo un clásico, cuenta con algunos relatos extraordinarios de autoría de los mejores escritores de todos los tiempos. Uno de ellos es "La marca de la bestia", de Rudyard Kipling, cuento publicado en 1890 que resulta ser espeluznante, verosímil, con rasgos de maestría narrativa y un gusto casi perverso por lo macabro, propio de su época, no en vano muchos se escandalizaron al momento de su publicación. Entre las características tan únicas del texto se cuenta la particularidad del escenario donde transcurren las clásicas historias de los hombres lobos: en la India. Ahí, un afuerino pagará caro su insolencia ante una deidad, siendo maldito con el mal de los hombres lobos, al ser mordido por un leproso a quien la enfermedad le ha arrebatado la cara. Con estos antecedentes, se comienza la transmutación del protagonista, y aunque jamás menciona la licantropía, la sintomatología es innegable que se trata de la famosa maldición que asola a la humanidad desde la Época Clásica.